Uno de los motivos más importantes por los que la lanolina se ha utilizado en la cosmetología, la dermatología y la farmacia durante más de un siglo son sus excepcionales propiedades emolientes.

Los emolientes son sustancias cuya función es mejorar el estado de la capa córnea de la epidermis limitando la pérdida de humedad, suavizando la superficie de la piel y apoyando la restauración de su barrera protectora natural. Entre los muchos ingredientes utilizados hoy en día en los productos de cuidado, la lanolina ocupa un lugar especial, ya que combina una acción protectora con una afinidad muy alta por los lípidos naturales de la piel.

Tras su aplicación sobre la superficie de la epidermis, la lanolina forma una capa protectora fina y elástica que no solo reduce la evaporación del agua, sino que también mejora la suavidad y la tersura de la piel. Gracias a ello, disminuye rápidamente la sensación de aspereza, tirantez y malestar característica de la piel seca y deshidratada.

A diferencia de muchas sustancias de carácter puramente oclusivo, la lanolina no actúa únicamente a nivel superficial. Sus componentes muestran la capacidad de integrarse con la estructura lipídica natural de la capa córnea de la epidermis, apoyando el proceso de reconstrucción de la barrera protectora dañada de la piel.

Es por ello que los preparados que contienen lanolina se utilizan desde hace muchos años en el cuidado de la piel expuesta a la acción de factores ambientales adversos, como el viento, el frío, el aire seco o el contacto frecuente con detergentes.

Apoyo a los procesos regeneradores naturales de la piel

La regeneración de la piel es un proceso fisiológico que consiste en la renovación continua de las células de la epidermis y de las estructuras responsables de mantener sus funciones protectoras.

En el caso de una piel resecada, irritada o debilitada, este proceso puede desarrollarse de manera menos eficiente. Es precisamente entonces cuando cobran especial importancia los ingredientes que favorecen la reconstrucción de la barrera lipídica natural.

La lanolina no es una sustancia medicinal en el sentido farmacológico, sin embargo, gracias a sus propiedades protectoras y emolientes, crea las condiciones favorables para una regeneración adecuada de la epidermis. La reducción de la pérdida transepidérmica de agua y la mejora de la elasticidad del estrato córneo ayudan a la piel a recuperar su función protectora correcta.

Por ello, desde hace muchas décadas la lanolina constituye un ingrediente de preparados destinados al cuidado de la piel seca, áspera, con tendencia a agrietarse y que requiere una protección intensa.

Confort perceptible en la piel

La lanolina de alta calidad se distingue también por su perfil sensorial característico. Deja una película protectora en la superficie de la piel que proporciona una sensación de lubricación sin el efecto excesivo de una capa rígida e impermeable.

Gracias a ello, los preparados que contienen lanolina altamente purificada garantizan una sensación duradera de confort, suavidad y elasticidad en la piel. Estas propiedades hacen que la lanolina siga siendo uno de los emolientes naturales más valorados, utilizado tanto en cosmetología como en dermatología.

7.Propiedades
emolientes
y regeneradoras

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